A vuelta con las humanidades…

En breve se publicará en la revista Centaurus una reseña mía sobre un libro en el que, a través de Latour, vuelve a surgir el viejo tema de cuál será el futuro de las humanidades, si es que tienen alguno. El caso es que, como se trata de una revista académica y en inglés (vamos, que no va a leer ni el tato) y que, por política editorial, me han pedido que recorte la reseña, he pensado que estaría bien publicar aquí la versión española de la misma. De esa forma tal vez lo lea alguien más. Pues nada, que aquí os la dejo. Espero que os guste.


Felski, Rita and Muecke, Stephen (2020), Latour and the Humanities. Baltimore: Johns Hopkins University Press.

El 7 de abril de 2003, Bruno Latour impartió en Stanford una conferencia titulada Why Has Critique Run out of Steam? From Matters of Fact to Matters of Concern. Digamos tan solo que, tal vez, no era el mejor momento para hacerlo. En primer lugar, Latour venía de estar envuelto en las llamadas guerras de la ciencia: ese intento por desprestigiar a los pensadores llamados posmodernos y que a él, que nunca se reconoció como tal, sorprendió y afectó especialmente (Callon, 1999). Pero es que, además, había otras guerras en marcha.


Unos meses antes, el 14 de febrero, Dominique de Villepin defendía ante la ONU la negativa francesa a apoyar la invasión de Irak, fundamental para que no contase con el apoyo de la ONU. El sentimiento antifrancés se extendió por todas las capas de la sociedad americana, hasta el punto de que un pequeño restaurante de Beaufort (N.C.), decidió cambiar su carta: las french fries pasaron a llamarse freedom fries. Pero no acaba aquí el asunto. El 11 de marzo, a petición de dos miembros del Partido Republicano, las cafeterías del Congreso cambiaban el nombre a sus patatas fritas y, por añadidura, también a sus french toast, que pasaron a llamarse, igualmente, freedom toast.


¿Qué podía encontrar Latour en este contexto en su visita a Stanford? Pues cualquier cosa, menos amigos. Desde veteranos de las guerras de la ciencia a patriotas comiendo freedom fries, todos tenían algo que echar en cara al francés. Tanto es así que un periódico local, que se hizo eco de la vista de Latour, señalaba que:

Bruno Latour probably deserves the Croix de Guerre for summoning the courage to deliver the academic year’s final Presidential Lecture in the Humanities and Arts before a roomful of some 200 Americans (Sanford, 2003)

Este ambiente de guerra tal vez nos ayude a entender mejor por qué el texto de Latour está plagado de metáforas bélicas: desde armas pasadas de contrabando al enemigo, a misiles nucleares o trincheras. El texto de Latour proponía una revisión de qué era la crítica y lo que había significado para el campo de la ciencia con el que él se sentía comprometido. Y su lectura era inmisericorde:

Would it not be rather terrible if we were still training young kids —yes, young recruits, young cadets— for wars that are no longer possible, fighting enemies long gone, conquering territories that no longer exist, leaving them ill-equipped in the face of threats we had not anticipated, for which we are so thoroughly unprepared? (Latour, 2004, p. 225).

Se ha entendido este texto concreto como un ataque a la critical theory, y Judith Butler, por poner un ejemplo, contestaba en estos términos en un texto de 2019 (Butler, 2019). Pero el “ataque” (sigamos con la terminología bélica) no era únicamente contra la critical theory, sino contra todo el ámbito de conocimiento que conocemos como ciencias sociales y humanidades. Sí, la critical theory es parte fundamental de ese entramado, pero no es la única. Hay muchos más elementos que comparten con ella características que hacen muy difícil esperar que las humanidades puedan llegar a ser otra cosa de la que ya son. El principal, pero no el único, el creer que es necesario alejarse de su objeto para poder dar cuenta de él.

La pregunta que queda en el aire, por tanto, entre el zumbido de las balas y el tronar de los misiles, es: ¿Qué es esa otra cosa que las humanidades y las ciencias sociales podrían llegar a ser? O, dicho de otra forma, ¿cómo serían unas humanidades y ciencias sociales capaces de dotar a nuestros jóvenes cadetes de las herramientas necesarias para combatir en la guerra en que estamos envueltos (la guerra contra el cambio climático), y no en otras, ya pasadas?

No exactamente a esta pregunta, pero sí a una muy similar, intenta responder el libro objeto de esta reseña. Obviamente, el texto de esa conferencia es la piedra fundamental sobre la que muchos de los autores que contribuyen a este volumen colectivo construyen sus lecturas, y el énfasis en un abandono de la crítica o, al menos, en una pérdida de protagonismo en estas nuevas humanidades, que muchos de ellos defienden, tiene aquí su origen. Pero a este texto seminal se unen otras referencias, entre ellas, y de forma fundamental, la publicación de An Inquiry into Modes of Existence (AIME) (Latour, 2013), que ayuda a ampliar el listado de requerimientos.

Al mismo tiempo, y de forma paralela, la sensación de crisis de las humanidades ha crecido en los últimos 19 años. Así, y únicamente mirando la librería que tengo a mi espalda, es posible señalar una veintena de publicaciones sobre el futuro de las humanidades, escritos por personalidades tan sobresalientes como Martha Nussbaum (2010), Fareed Zakaria (2016) o Rosi Braidotti (2016). Esta sensación de urgencia, de amenaza, forma parte también de los diversos textos que reúnen Rita Felski y Stephen Muecke.

Recortado contra este paisaje, el libro intentar extraer de la obra de Latour algo que a los lectores asiduos del francés les resultará, a la vez, familiar y extraño. Familiar por el contenido de la propuesta, que defiende unas humanidades que sean más articuladas, próximas a sus matters of concern, a los que busca cuidar, no sólo proteger. En definitiva, como señala Rita Felski en su maravillosa introducción, que “rather than embracing a perpetual ethos of deconstructing or destabilizing, humanists should devote more effort to making, building, and connecting” (p. 15). Todas estas palabras, todos estos conceptos, son próximos a Latour y a su obra, de ahí el aire de familia. Pero este parecido razonable no oculta la extrañeza que causa al lector, y al mismo Latour, esta articulación disciplinar: “So it would make no sense for me to situate myself inside the field of ‘les humanités’”, dice en su Afterword (p. 453).

Y es que hay algo que chirría en este intento de unas humanidades latourianas, y los autores de los distintos capítulos son conscientes de ello. Graham Harman –uno de los mejores conocedores de la obra de Latour– señala: “we cannot adequately conceive of a Latourian humanities simply by adding nonhumans to the humanities as currently constituted. Instead, we must demodernize the humanities” (p. 101). Pero, podríamos preguntar, desmodernizar las humanidades, ¿no es acabar con ellas? ¿No son las humanidades parte fundamental del proyecto moderno? Eso, al menos, nos contaba Latour en We have never been moderns (Latour, 1993).

Todo el libro se encuentra atravesado por este malestar, por esta sensación de estar haciendo algo que, tal vez, no deberíamos estar haciendo. Desde la descripción hecha por Heather Love acerca de la incomodidad con que los literary studies leen a Latour (p. 118), hasta el reconocimiento explícito del desdén que las humanidades han dispensado a la obra del francés que hace Barbara Herrnstein Smith (p. 354); todo nos hace pensar que hay algo que no encaja.

Steven Connor lo dice de forma muy directa, citando una entrevista a Michel Serres en la que, preguntado por el futuro de las humanidades, este contesta: “Death” (p. 173). No es que Connor crea a las humanidades abocadas a este fin, pero sí que exige un peaje muy elevado para garantizar su supervivencia: “the vauntingly impotent humanities may earn a slice of power if they give up a large measure of their presumptuous dominion over the realm of ‘the human’.” (p. 173). ¿Estarían (estaríamos) dispuestos a pagar este precio?

También Latour apunta en esta dirección en las conclusiones de su texto: “[…] to describe this connecting role of the humanities […] I have recently moved to the notion of diplomacy. In that sense, I could define ‘humanists’ as those who are in charge of facilitating diplomatic encounters” (p. 465). ¿Quiere esto decir que no hay nada dentro de las humanidades que podamos rescatar? Más bien todo lo contrario. En las humanidades, dice Latour, hay elementos que nos van a ser muy útiles en el futuro. Lo que no está tan claro, al menos desde una perspectiva latouriana, es que el espacio disciplinar que llamamos “humanidades” lo vaya a ser.

El libro de Felski y Muecke, como otros que también reflexionan sobre este problema, nos ofrece a todos aquellos que transitamos las humanidades durante el Antropoceno, y que no nos sentimos cómodos dentro de este viejo y gastado traje, la posibilidad de reelaborar nuestra relación con la disciplina. Nos ofrece la posibilidad de construir nuevas alianzas y explorar nuevos espacios de complicidad.

Es evidente que Latour nos puede servir de ayuda en esta tarea de repensar nuestro desempeño en esta zona crítica que habitamos si bien, parece, antes deberemos desnudarnos. Dejar atrás nuestros ropajes (viejos, ajados) y encontrar nuevas vestimentas. El libro de Felsky y Muecke nos ofrece un muestrario de posibles caminos, una selección de vestuario que pueda servirnos para transitar, nosotros, los humanistas, por el nuevo Régimen Climático. Nuestra tarea, en este momento, es experimentar, probarnos estos y otros ropajes hasta que encontremos, por fin, el que mejor nos siente.

Referencias
Braidotti, R., & Gilroy, P. (2016). Conflicting Humanities. Bloomsbury Publishing Plc.
Butler, J. (2019). The Inorganic Body in the Early Marx: A Limit-Concept of Anthropocentrism. Radical Philosophy, 2(6), 3-17.
Callon, M. (1999). Whose Imposture?: Physicists at War with the Third Person. Social Studies of Science, 29(1), 261-286. https://doi.org/10.1177/030631299029002011
Latour, B. (1993). We Have Never Been Modern (C. Porter, Trad.). Harvard University Press.
Latour, B. (2004). Why Has Critique Run out of Steam? From Matters of Fact to Matters of Concern. Critical Inquiry, 30, 225-248.
Latour, B. (2013). An Inquiry into Modes of Existence: An Anthropology of the Moderns (C. Porter, Trad.). Harvard University Press.
Nussbaum, M. C. C. (2010). Not For Profit: Why Democracy Needs the Humanities. Princeton University Press.
Sanford, J. (2003, abril 16). French philosopher calls for new «critical attitude» in academia. Stanford Report. https://news.stanford.edu/news/2003/april16/latourtalk-416.html
Zakaria, F. (2016). In Defense of a Liberal Education. WW Norton & Co.

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